" Pricipito: ¿Qué haces aquí? -preguntó al bebedor, al que encontró instalado en silencio ante una colección de botellas vacías y una colección de botellas llenas.
Bebedor: Bebo -respondió el bebedor con aire lúgubre.
P: ¿Porqué bebes? -le preguntó el principito
B: Para olvidar -respondió el bebedor
P: ¿Para olvidar qué? -inquirió el principito, que ya lo compadecía.
B: Para olvidar que siento vergüenza -contestó el bebedor, bajando la cabeza.
P: ¿Vergüenza de qué? -se informó el principito, que deseaba socorrerlo.
B: ¡Vergüenza de beber! -concluyó el bebedor, encerrándose definitivamente en silencio."
Además de ser un diálogo muy tierno, me ha ayudado a abrir al público este blog, pues al empezar a escribir comencé a sentir vergüenza y a tener miedo de que no gustase y, tras ocultarlo, me sentía incapaz de volver a mostrarlo porque sentía vergüenza de haber sido una tonta y heber tenido vergüenza en aquellos primeros momentos. Hasta hoy, fui un poco como el bebedor. Me había encerrado en un círculo vicioso del que me era imposible salir. Pero, a diferencia de ese pobre y desgraciado personaje, he conseguido, finalmente, escapar de él.
Y, creedme, ahora me siento mucho mejor.
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