Aún me cuesta entender esa obsesión que tienen mis amigas por tener claro a qué se van a dedicar en el futuro, que estudiarán, en qué trabajarán. No entiendo el motivo por el cuál quieren atarse ya a algo y cómo pasan de esa bella expresión latina "Carpe Diem". Bueno, yo no las enteiendo a ellas y ellas tampoco me entienden a mí, ni mi manera de ver el mundo. Hasta hace poco no tenía ni idea de qué quería ser de mayor, no lo sabía porque no me gusta pensar en ese futuro no tan lejano ya para mí, plagado de cambios y decisiones. Porque no me gustaría nada tener que tomar una decisión muy influyente en mi vida y equivocarme, odio esa idea con todas mis fuerzas, por eso no me gusta pensar en este tema. Bueno, pues hace poco decidí que, como me gusta bastante la química, me dedicaría a galénica, una rama de la farmacia en la que te dedicas a preparar medicamentos. Ni me entusiasma ni me disgusta, y me veo capaz de ello.


Pero... ¿sabéis lo que realmente me gustaría ?¿sabéis cuáles son mis verdaderos sueños?
Creo que sería bastante fácil darse cuanta, por eso de a qué está dedicado el blog y tal. ¡Pues claro!, son esos que me dicen que me dedique a la música profesionalmente, los que me susurran que con esfuerzo todo es posible. ¡Y es que resultaría tan bonito! Cuando pienso en ello, cuando sueño con ello es cuando me gusta, cuando me hace feliz pensar en mi futuro. Irme a otro país, a estudiar el superior en importantes conservatorios como los de Viena, Londres, París, Roma... Disfrutar felizmente de mi vida de estudiante de música y conocer nuevos lugares y gente nueva. Participar en consursos, sufrir los agobios y finalmente ganar, impresionando al jurado. Que me contraten como fija en una afamada orquesta sinfónica, cobrar un buen sueldo, viajar por Europa, ¡qué digo! viajar por el mundo dando conciertos, algunos de ellos como solista tocando los conciertos de Weber, Mozart, Krommer... llegar a ser una clarinetista de renombre, impartir clases de clarinete en un conservatorio de las antípodas... de Australia! ¡Y tocar con la sinfónica de Sidney en el célebre Palacio de la Ópera de esta ciudad! Y volver a mi Coruña natal, sentir que esa es mi hogar y que siempre estará allí, esperándome con los brazos abiertos... Y no dejar nunca de aprender más sobre la música y menos de tocar. Quizás me haya pasado uno, dos o cuarenta pueblos, pero, soñar es gratis, ¿no? Además, me conformo, con esto que acabo de escribir como tope máximo de mi futuro y lo que quede antes de ser profesor de música en un instituto como el mínimo, jajaja
