viernes, 26 de agosto de 2011

Futuros

Aún me cuesta entender esa obsesión que tienen mis amigas por tener claro a qué se van a dedicar en el futuro, que estudiarán, en qué trabajarán. No entiendo el motivo por el cuál quieren atarse ya a algo y cómo pasan de esa bella expresión latina "Carpe Diem". Bueno, yo no las enteiendo a ellas y ellas tampoco me entienden a mí, ni mi manera de ver el mundo. Hasta hace poco no tenía ni idea de qué quería ser de mayor, no lo sabía porque no me gusta pensar en ese futuro no tan lejano ya para mí, plagado de cambios y decisiones. Porque no me gustaría nada tener que tomar una decisión muy influyente en mi vida y equivocarme, odio esa idea con todas mis fuerzas, por eso no me gusta pensar en este tema. Bueno, pues hace poco decidí que, como me gusta bastante la química, me dedicaría a galénica, una rama de la farmacia en la que te dedicas a preparar medicamentos. Ni me entusiasma ni me disgusta, y me veo capaz de ello.







Pero... ¿sabéis lo que realmente me gustaría ?¿sabéis cuáles son mis verdaderos sueños?



Creo que sería bastante fácil darse cuanta, por eso de a qué está dedicado el blog y tal. ¡Pues claro!, son esos que me dicen que me dedique a la música profesionalmente, los que me susurran que con esfuerzo todo es posible. ¡Y es que resultaría tan bonito! Cuando pienso en ello, cuando sueño con ello es cuando me gusta, cuando me hace feliz pensar en mi futuro. Irme a otro país, a estudiar el superior en importantes conservatorios como los de Viena, Londres, París, Roma... Disfrutar felizmente de mi vida de estudiante de música y conocer nuevos lugares y gente nueva. Participar en consursos, sufrir los agobios y finalmente ganar, impresionando al jurado. Que me contraten como fija en una afamada orquesta sinfónica, cobrar un buen sueldo, viajar por Europa, ¡qué digo! viajar por el mundo dando conciertos, algunos de ellos como solista tocando los conciertos de Weber, Mozart, Krommer... llegar a ser una clarinetista de renombre, impartir clases de clarinete en un conservatorio de las antípodas... de Australia! ¡Y tocar con la sinfónica de Sidney en el célebre Palacio de la Ópera de esta ciudad! Y volver a mi Coruña natal, sentir que esa es mi hogar y que siempre estará allí, esperándome con los brazos abiertos... Y no dejar nunca de aprender más sobre la música y menos de tocar. Quizás me haya pasado uno, dos o cuarenta pueblos, pero, soñar es gratis, ¿no? Además, me conformo, con esto que acabo de escribir como tope máximo de mi futuro y lo que quede antes de ser profesor de música en un instituto como el mínimo, jajaja

jueves, 25 de agosto de 2011

Las cartas de Mozart

En realidad el libro que hoy compré por 5€ en la feria del libro de ocasión se trata de la biografía de este célebre compositor. Porque...¿quién no le conoce? ¿Quién no ha dedicado unos instantes de su vida y su voz a tararear alegre e inocentemente la famosa melodía de la Pequeña Serenata Nocturna? ¿O quién no ha escuchado el inicio de la Sinfonía nº40 y ha dicho "ésta me la sé!"? ¿y el famoso Aria de La Reina de AL Noche en La Flauta Mágica? ¿y quién no sabe que era un genio entre genios o le identifica gracias a la película Amadeus y comenta "jajaja, sí, ese tipo tenía una risa muy tonta" (si hasta sale en Los Simpsons, por favor!)? Ninguna persona del mundo que deneominamos civilizado podría ser tan remateramente inculto como para desconocer la pasada existencia de este gran compositor, que pervive graxias a sus grandes obras.

Promete mucho, tengo muchas ganas de empezarlo. Y de leer sobre las cartas que escribía... lo que escribió él, el gran Mozart, qué digo, el Granduosísimo Wlofgan Amadeus Mozart ahora al alcance de mi mano. ¡Ay, qué emoción! (creo que me estoy pasando un poco, jaja).

Aún quedan días de verano



Para divertirme, para descansar y para tocar. En lo que llevo de verano casi no toqué nada, pero no me preocupa. No me preocupa porque ya no existen pruebas de acceso que puedan atormentar mi cabecita loca, porque ya soy fija en el conser, porque no siento esa presión psicológica que sobre mí ejercía 4º. Porque toco cuando quiero, y, cuando lo hago lo disfruto muchísimo y no hay dolores en el cuello que me pongan nerviosa, y si fallo, da igual, porque lo repito hasta que me salga. Porque estoy mucho más tranquila, y en verdad disfruto mucho con las música que toco y con el clarinete. Es algo precioso que no quiero que termine cuando empiece el curso. Ojalá que se cumplan mi ansiados deseos (lo de soplar pestañas pidiendo pasar la prueba de acceso durante un año fucionó, ¿por qué no esto? jajaja).



P.D. I´ve just fall in love with


Concierto para clarinete y piano
Rimsky Korsakov